Mi misión inicial fue interrumpida cuando me obligaron a cuidar un huevo de dragón durante muchos años. Cuando fui libre de esa esclavitud, sentía que, de alguna manera, yo era diferente. A pesar de que entendía la razón por la que había sido creado, sentía que algo iba muy mal.
Dejando el desconcierto a un lado, volví a mi tarea. Recorrí los reinos en busca de alguna agrupación de guerreros con la habilidad de influir en las fuerzas que mantienen la estabilidad de los reinos. ¡Mi descubrimiento fue alarmante! La cantidad de guerreros había aumentado desde la última vez que estuve entre ellos. También descubrí que Onaga, al antiguo emperador del Outworld, había conseguido resucitar. Sentí la situación crítica en que se encontraban los reinos y decidí que había llegado el momento de despertar a los hermanos y que comenzase la segunda fase de la misión.
En el Reino de la Tierra, en la cima del templo de Argus, liberé un grito psíquico, la señal para que los dragones despertaran a los hijos de Edenia. Poco tiempo después, busqué a los hermanos para controlar su progreso. Al parecer, Daegon había despertado varios siglos antes de lo previsto y se encuentra bajo la influencia de un mal procedente del Netherealm. Debo viajar a ese reino para evaluar con detenimiento la situación. Aparentemente mi misión ha sido nuevamente interrumpida. Aunque no fui creado para interferir, puede que llegue el momento en que deba interceptar a los hermanos para así asegurar que mi misión sea completada tal y como Argus y Delia lo planearon.