Shao Kahn... Él destruyó el Reino de Zaterra, mi hogar. Toda mi raza se extinguió; creo que los únicos supervivientes somos Reptile y yo. He pasado toda una vida oculta, buscando el modo de acabar con el emperador por lo que le hizo a mi mundo. Parecía que tendría mi oportunidad cuando Reptile acordó unir sus fuerzas a las mías y acabar con él, pero nuevamente Reptile sucumbió a la influencia de Shao Kahn y se volvió contra mí. Apenas pude escapar con vida.
Durante mucho tiempo había perdido toda esperanza. Parecía que Shao Kahn era invencible. Sus aliados le servían y protegían, y parecía que aquellos que luchaban contra él sólo conseguían fortalecerle. Era como si se alimentase del propio kombate. Deambulé por los reinos sin destino, sin saber qué podía hacer para detenerle.
En mis viajes, en los que me camuflaba para ocultar mi presencia, obtuve información acerca de una poderosa arma que aparecería en Edenia durante una reunión de guerreros. El guerrero que resultase victorioso de una batalla sería quien obtendría un poder inmenso... similar al de un dios. Pero lo más alarmante fue saber que el propio Shao Kahn buscaba este poder.
El emperador no se hará con este poder. Encontraré este arma y la usaré para castigar a Shao Kahn y a todos aquellos que le han servido. Sufrirá a lo grande por destruir a los raptors.