La raza edeniana desciende de los dioses. Esa es la razón de nuestra longevidad, nuestra nobleza, y nuestra fuerza.
Sin embargo, mi parentesco con los dioses no se remonta a los dioses de la antigüedad. Soy descendiente directo del propio Argus, aunque no descubrí mis orígenes reales hasta hace poco. Quan Chi, un emisario de Shinnok, reveló que me corresponde un gran poder, además del control de Edenia.
Mi padre ocultó mi identidad porque temía que complicase su plan de sucesión. Favoreció a sus hijos Daegon y Taven y los preparó para que algún día pudieran ocupar su lugar como Protector de Edenia, pero fue un estúpido y unió este plan a una misión para salvar los reinos del Armagedón, dejándome abierta la posibilidad de obtener el poder que me corresponde.
Aunque las Fuerzas de la Luz quieren arrebatarme el premio, Quan Chi ha elaborado un plan que me asegurará la victoria. Él y sus aliados contendrán a las Fuerzas de la Luz mientras me abro camino hasta Blaze. Pero antes de esta batalla final, debo asegurarme de que Taven y Daegon no puedan detener mi ascensión. Acabaré con ellos antes de que completen su misión.