Se me concedió asilo en el clan Lin Kuei en agradecimiento por ayudar a Sub-Zero hace años en el Netherealm. Juré hacer mantener el código del clan y protegerlo de cualquier amenaza exterior. Aunque mi lealtad era sólida, Sub-Zero consideraba que todavía tenía mucho por demostrar antes de que el clan me aceptara completamente.
Me confió un pequeño objeto de metal que me guiaría y daría acceso al templo oculto Lin Kuei. Me ordenó que le esperara allí mientras él partía hacia el Netherealm, pero en lugar de eso seguí sus pasos; no podía permitir que le hicieran ningún daño. Una vez allí, la esencia del reino endemoniado comenzó a retorcer mi alma, y comenzó a aflorar la idea de desobecerle.
Sin embargo, cuando fue atacado por Noob Saibot y Smoke, parecía que me había decidido por el camino correcto. Dejé de esconderme y tras evitar que Noob matara a Sub-Zero, estando ahora los dos bandos equilibrados, dimos una soberana paliza a Noob y Smoke. Huyeron hacia zonas desconocidas, pero antes dejaron inconsciente a Sub-Zero.
La intensidad de aquella lucha y la influencia que las energías oscuras del Netherealm ejercían sobre mí, provocaron que perdiera mi apariencia humana, volviendo a mi forma demoníaca. Cuando Sub-Zero recuperó la consciencia, estaba aturdido y comenzó a atacarme. Volé hacia las profundidades del Netherealm para evitar hacerle daño, donde Noob, Smoke y Quan Chi me tendieron una emboscada. El hechicero sabía de mi lealtad a Sub-Zero y exigió que le revelara la localización del templo Lin Kuei. Aunque al principio me negué a incumplir mi juramento con Sub-Zero, la influencia de Quan Chi es poderosa. Desplegó su hechicería oscura sobre mí, devolviéndome a mi forma humana y mostrándome mi verdadera naturaleza. No soy un ser luminoso, soy un ser del Netherealm y sirvo a Quan Chi. Le seguiré a cualquier parte. Le entregué el objeto que me había facilitado Sub-Zero. ¡Qué tonto fue al confiar en mí!